Los invitados pidieron la cena, incluyendo a Arnaldo y Madison. Por su parte, el esposo ya se hubiese ido, pero prefiere quedarse por ella, ya que es tan testaruda y no la quiere sacar por la fuerza y dar una mala imagen. Arnaldo tomó su teléfono y envió un mensaje de texto a su chofer. Minutos después, este ingresó a la cabina y le entregó un enorme ramo de flores a Madison. Ella lo recibió con alegría en su interior, pero al mismo tiempo le dio una mirada de reproche a su marido que sonríe disimuladamente. Esa ha sido su forma de marcar territorio y dar a entender que la joven ya tiene un hombre que la adora. —Bella dama, estás de suerte esta noche. ¿Quién me ha ganado el mandado y te ha enviado flores a esta hora? ¿Tienes un pretendiente además de mi persona? —cuestiona el alemán. An

