Raíces: Primera Parte.
Entre el Cielo y el Infierno por tu Amor
Tercera Parte:
Reina en Llamas.
***Capítulo n°1***
Las personas nos construimos, nos desarrollamos, nos simpatizamos con otros, no podemos ser seres individuales, somos seres sociales.
Dependientes del otro.
Al final, siempre necesitamos de la compañía de alguien más, ya sea, por amor, amistad, o por el simple echo de querer sentir el calor, el aroma, el sonido de la voz de alguien más.
Simplemente esas pequeñas acciones nos complementan.
Aún así, si nos reflejamos en alguien más, jamás nos terminan de conocer.
Somos la viva imagen de un árbol.
Un árbol consta de un nodo raíz que se conecta por arcos directos a un número finito de otros árboles.
Somos un enjambre de deseos, sentimientos, anhelos.
Las personas partimos de un vértice como los árboles, todos tenemos una información asociada al pasado, presente y el futuro.
La raíz son flechas que conectan un nodo a otro, se desarrolla en la tierra, absorbe las materias necesarias para el crecimiento y desarrollo sirviendole de sostén.
Los humanos, somos huellas en el mar que son difíciles de hallar.
Para entender un árbol, hay que conocer sus raíces.
Hay que saber apreciar, sus heridas, sus nudos, sus etapas, sus sequías, conocer su tronco, su trabajo, su cansancio, de qué manera actúa como canal de los nutrientes, distribuyéndolos por todo el sistema hasta la copa de sus hojas. Conocer su sistema, lleva tiempo y dedicación.
Al final el ser humano, termina siendo una utopía.
Quizás eso es lo que creo.
Lady Maryan mantenía sus ojos cerrados, acorralada en el establo junto a Tornurd y Killiam. Por semejante criatura maliciosa y sedienta de sangre.
La mujer miró a su pequeño en sus brazos, recibiendo una conexión de miradas. Maryan le sonrió.
La ternura que le mostraba a su pequeño le expresaba el sentimiento de cariño altruista, se lo ofrecía abiertamente, sin esperar nada a cambio, sus pequeños gestos de amor, comprensión, atención, hacían que el pequeño en sus brazos riera. Enterneciendo a su madre.
Esto era observado por Tornurd que desesperado, aguantaba las ganas de llorar. Al percatarse que se sentía indefenso.
Pero al volver la vista al frente Tornurd vio, como en la entrada del establo ingresaba el Wolfdeath Alpha.
_Lady Maryan_ Susurro.
Volteo a verla nuevamente. Y una vez más miro al frente. Su semblante de uno asustado cambió completamente. Mostrando fiereza en sus ojos.
_Hermano, no dejes que pase._ Tornurd miraba fijamente a la bestia mientras hablaba con Killiam que simplemente asintió con su cabeza.
_No pasará._ Killiam podía sentir la fiereza de su hermano.
Maryan resignada por primera vez miraba a su pequeño y comenzó a tararear una canción de cuna.
Besando su frente.
Mientras tanto, muchos sucesos estaban pasando al mismo tiempo.
Diego cabalgaba mal herido al castillo del Rey Patricius. En salvación hacia su Reina.
Por su mente, solo le ocupaba el pensamiento de rogar a los dioses no llegar demasiado tarde.
Egnir y Burkarian luchaban a muerte con todo el esplendor de su poder.
Julius huía de los tormentos de su pasado. Siendo perseguido por sus propios miedos. Se había subido a un caballo para huir al Reino de Mignawich.
Tardian, junto a Los Reyes, Carmilion, Patricius y Rumier luchaban contra los Wolfdeath, los Karmakariam y los guerreros enemigos que quedaban dando una lucha por la libertad con todas sus fuerzas.
Por otro lado las almas blancas como las obscuras de la misma manera que los vivos peleaban sus propias batallas. Siendo lideradas por Lord Stephano. Betian y Hunds como sus fieles.
Todo lo que pasaba en este mismo momento sacudía la misma tierra.
De repente como si la imagen se disipará a toda velocidad, los cambios de aires se dirigieron a los establos donde estaba Lady Maryan.
Se podía ver como el Alpha se agazapada Con intenciones malévolas. Sus ojos amarillos, brillantes cautivados, regocijandose en su propio placer, viendo el pavor en sus presas.
El Wolfdeath era un experto en la caza.
Bestias naturalmente diseñadas para que la resistencia, demande sobre la potencia.
La táctica de caza del mostruo consistia en agotar a la presa, persiguiéndola hasta que su captura se haría posible, como ahora estaban los humanos.
La habilidosa manera de cazar, primero que nada, era emancipar a la presa mentalmente.
Quebrar sus esperanzas de vida.
Que pierda la fe...
El control y la disciplina en el Alpha era fundamental para que esta caza tuviera éxito.
La bestia frente a ellos comenzó a demostrar las intenciones atroces que poseía.
Comenzo a gruñir guturalmente.
Adopto una postura agachada, acechando...
Contrajo el labio superior mostrando dientes y colmillos afilados, amarillentos con sus encías.
En un instante la bestia arremetió contra los hombres dando un gran salto... Ellos estaban preparados para un ataque así. Brusco, natural y feroz.
La bestia se avasallo con la boca abierta pretendiendo morder el costado de Killiam, lo cual Tornurd al verlo venir con su espada en un habido movimiento corto la mejilla del animal, mientras que Killiam saltó hacia un costado esquivandolo.
Sin perder el tiempo el animal giró sobre su propio cuerpo en el aire, moviendo su cabeza, visualizó, y rápidamente mordió el brazo de Tornurd con el que sostenía la espada.
_¡Hermano!_
_¡¡¡Tornurd!!!_
Un grito entre dientes no se dejó oír por parte de tornurd, que con el brazo aún en la boca del animal, tomó una daga de su cintura clavandola en el ojo del Alpha.
El Wolfdeath al sentir la dolorosa apuñalada, afianzó el agarre desgarrando la carne, tironeando, cortando su hueso, llevándose con el, la mitad del brazo de Tornurd.
Killiam al ver semejante escena, saltó al lomo del animal con la intención de apuñalarlo, pero el Wolfdeath, se paró en dos patas, estrellándose con todo su peso contra una de las paredes, haciendo gemir de dolor a Killiam.
Callo sentado al suelo.
Tocando su pecho podía sentir un dolor indescriptible.
No podía dejar de pensar en su propia inutilidad. Killiam sintió su propia culpa, por su debilidad. Con un simple golpe, un animal, lo derribo, lo humilló. Seguramente hasta le rompió algunas costillas.
Sin percatarse de su entorno Killiam asimilo la derrota. Pero... un aliento caliente y putrefacto lo sacó de sus pensamientos, al levantar la vista vio frente a su rostro unos dientes afilados, blancos, con sarro y restos de grasa, seguramente producto de cazas anteriores.
Tembló...
El animal, sin piedad alguna, clavó sus dientes en la clavícula de Killiam para proporcionar dolor.
Killiam con sus fuerzas, golpeaba la cabeza del animal. Tornurd al presenciar la posible muerte de su hermano, corrió hasta el, con su brazo restante claro la daga en una en la oreja de la bestia.
Lo único que de oyó en ese lugar fue el grito desesperado de Tornurd.
_¡¡¡Maryan vete!!!_
En ese instante la bestia arrancó la garganta, junto a la clavícula, y parte del hombro de Killiam asesinando al instante.
Tornurd por su parte lleno de angustia y odio clavo aún más profundo la daga y le cortó la oreja, el Wolfdeath en el momento que sintió ese dolor removió la cabeza tirando al suelo A Tornurd.
Como había pasado anteriormente, el Alpha se puso encima de el.
_¿Ahora si vas a matarme perro pulgoso?_ Tornurd lo desafío con la mirada. Con ojos llorosos.
El Alpha solo lo observó. Gruñó en su cuello.
Tornurd cerro sus ojos esperando su ejecución.
En ese mínimo segundo, mordió A Tornurd del brazo sano que le quedaba, y lo estrelló contra una pared en ruinas, con tanta mala suerte, que el hombre chocó su cabeza contra unas rocas. Quedando al instante inconsciente.
El Alpha simplemente lo ignoró.
Pero al ver el paradero de la mujer, ladró eufórico, no estaba.
Comenzó a olfatear el aire buscando.
Gruñendo.
Salió del establo con prisa. El exterior, era un completo desastre.
Soldados protectores del castillo, servidumbre sin vida por el suelo. Luchando por la supervivencia contra los secuaces de Julius.
Karmakariam destruyendo la gran fortaleza.
Wolfdeath devorando, lo que quedaba de los cuerpos de personas mutilados, a raíz de la destrucción del castillo.
El Alpha se relamio, extasiado al ver semejante atrocidad.
De la nada el aroma sudoroso de Maryan inundo sus fosas nasales.
Aulló al cielo excitado.
Comenzó a correr dentro del castillo, buscándo...
Maryan yacía escondida detrás de una mesa volcada, en lo que parecía era un estudio.
Libros, destrucción total, paredes rotas, sangre por doquie, polvo, Candelabros en el suelo, alimentos, comidas.
Lo que antes era hermoso y deleitable ahora era una pesadilla.
Tratando de calmar su respiración nerviosa y miedosa, no se percató de que su niño se había quedado dormido.
Ella al verlo sonrió.
Una idea cruzó por su mente.
_Si Tornurd, no pudo sobrevivir... yo..._ Pensó.
En ese momento visualizo un mueble archivero. Por sus pensamientos se cruzó la idea de esconder su bebé allí. Pero...
En cuanto levanto su cabeza para ver del otro lado de la mesa.
Para asegurarse que seguía sola.
Alpha ya estaba alli, a centímetros de su cabeza.
Maryan grito de la impresión girando su cuerpo al instante. Abrazando a su hijo. Quedando frente a la bestia.
El lobo con su pata, golpeó la mesa, quitándola de enfrente a ellos.
Derribando lo que para Maryan, era su muro de protección. Dejándola indefensa.
_Por favor, te lo suplico. Déjalo vivir_ Susurraba entre lágrimas. Mirando a su bebé y al Alpha.
El lobo comenzó a avanzar.
Maryan aún sentada retrocedía como podía.
_Por favor es un bebe_
La bestia a escasos milímetros, puso su pata entre las piernas de Maryan, apresando sus ropas con su peso, quedando frente a frente.
_Por-- por fa-- fa--favor_ Tartamudeaba.
El Alpha lamió la cara de la mujer. Gruñendo..
Maryan gimió aterrorizada...
De repente una luz impactó sobre el suelo.
De espaldas al monstruo.
Cegando A Maryan y el lobo por unos instantes.
Una voz rompió el silencio.
El miedo.
El pánico.
La voz... Trajo esperanza.
_Alejate de ella_ Una voz de ultratumba los alertó.
El Alpha al oír esa voz perturbante, paró sus orejas en sorpresa...
Volteo.
El Alpha por un momento puso la cola entre sus patas. Para luego incorporarse. Posicionándose para luchar...