Los días pasaron y la relación de Valeria y Ricardo se fortalecía mientras que Laura parecía cada vez más retraida y triste lo que preocupó a su madre, ese fin de semana tenían una invitación a la casa de los padres de Ricardo nuevamente, para reunirse todos en familia, estarían los niños con los que ya había jugado antes pero ella no se veía animada. Llegaron a la casa y todos saludaban animadamente a la pareja y a la niña que apenas tímidamente respondía, cuando Elizabeth quiso llevarla al patio a jugar, esta respondió que no, entonces Valeria decidió llevar a la niña aparte para hablar con ella, la tomó de la mano y la llevó al jardín, había asientos como los de los parques y le pareció un buen lugar para lograr que se abriera. —Laura, ¿sabes para qué te traje hasta aquí? —¿Para rega

