—¿Tienes un bebé? —preguntó incrédulo. —Si, pero antes de juzgarme necesito que me escuches. —De acuerdo pero antes que nada quiero que entiendas que me sorprende que me lo ocultaste por más de un mes y quiero que me expliques porque no me comentaste tampoco sobre tu profesión. —Todo en resumen se refiere al miedo pensé que me rechazarías si sabías que tenía una cría y que la diferencia de profesiones podía ser un problema porque dejaría en claro que somos de clases sociales diferentes. —Pero en qué momento te he dado a entender que el dinero me importa y respecto a tu hija, no tendría porque rechazarte por eso cuando nos conocimos me dijiste que eras divorciada. —Si, pero no te lo dije en ese momento porque pensé que eras un romance de fin de semana. —Pero tuviste un mes para decirm

