Esa mañana Valeria se despertó, por un momento había olvidado donde se encontraba pero al sentir el aliento tibio en su oído y un brazo que la cobijaba supo perfectamente donde se encontraba, su olor, esa esencia varonil era inconfundible, por un momento recordó todo lo vivido durante la noche había sido la mejor experiencia que había tenido en su vida por increíble que pareciera. Era un amante diestro, considerado, atento y complaciente sin dejar de ser masculino, varonil y apasionado, la tomaba con fuerza, la poseía con ardor sin tregua ni espera pero antes de eso se aseguraba que estuviera excitada y al borde del éxtasis, nunca había tenido un orgasmo hasta llegar el en compañia de una pareja solo lo había logrado cuando se autosatisfacia con algún juguete o sus manos, seguramente en s

