Permanecí dentro de la habitación un par de minutos, mis ojos se paseaban de un lado a otro mostrando nerviosismo. Dudé por más de una vez si realmente me encontraba en mi “lugar privado” y esa cuestión se debió a que había ropa en todas partes y claro, que no era mía, la dueña de todo eso era Galleli. En fin ¿Era necesaria tanta ropa? Solo serían un par de horas, el baile era de noche, así que ¿Quién iba a prestar atención? Sin embargo, tenía que aceptar que Gali iba a acaparar por lo menos muchísimo más atención que yo. – ¿Es tan importante que asista? – Dije con un tono de voz serio mientras me sentaba en uno de los sillones de mi habitación – No me gustan esas cosas, son aburridas. – Me recargue sobre el mismo y cerré los ojos. – Así es… Así que busca algo elegante, me imagino

