Corrí lo más rápido posible. No quería creer que esto estaba sucediendo, fue tan repentino, tan extraño. ¿Había hecho algo mal? Si, posiblemente todo lo que paso había sido mi culpa, pero, pero porque ahora. Debía al menos haber una explicación, pero sinceramente, en este momento no quería saber más. Mi garganta dolía, ese nudo que había aparecido me impedía llorar, no quería hacerlo, no debía, lamentablemente sabía que me estaba haciendo daño yo misma, pero mi corazón estaba hecho una pausa. Cuando llegue a una de las bancas de la plaza principal tome asiento, así mismo empecé a quitarme las zapatillas. Había caminado bastante y mis pies dolían. Me recargue sobre aquella banca y mirando al cielo pensé — ¿Qué debería hacer? Volver a casa… Seguramente mis padres siguen despiertos y será u

