Pronto unas agitadas alas provocaron el detenimiento de aquel baile demencial al son de un ritmo inaudible por Miguel, el ser que apareció de la nada denotaba un tamaño prodigioso y una viscosidad mayor que la anterior percibida por él; Miguel quien aun mantenía sus ojos cerrados se armó de valor con el fin de ver aquella criatura, pero grande sería su sorpresa ya que la misma no proyectaba sombra, aun así las voces de los encapuchados continuaban alabando y entonando la oración: “Ph'nglui Mglw'nafh Cthulhu R'lyeh Ngah'nagl Fhtagn". No soportó más, la locura reinante lo superaba todo, trató de correr pero sus pies no se movían, desesperado notó el reptar de las sombras hacia él, no aguantó más y un grito escapó desde lo profundo de su garganta. Miguel despertó gritando, su camisa estaba

