Salir de la habitación y encontrarme con Greta del otro lado, no era que fuera por completo de mi agrado, pero no tenía qué decir, o de qué quejarme. Suspiré pesadamente. -¡Oh, vamos!- exclamó con una sonrisa en sus labios- si la pasarás genial- me palmeó el hombro tres veces. Una sonrisa falsa salió de mis labios, a lo que ella rio y me tomó de brazo. No me había percatado, pero incluso ella estaba cambiada. Llevaba un vestido azul marino de encaje, corto y con un lazo un poco más oscuro, por la cintura. Era elegante, pero no ostentoso. Incluso con ese vestido, parecía una chica más o menos de mi edad. Lástima que no la tenía. Me pegó en la cabeza. -¡Ve a decir eso dentro de unos años!- exclamó molesta mirándome con los ojos entrecerrados. Me arrastró hasta una g

