Llegamos a una casa que no se me hizo familia, aunque para ser sinceros, nada de allí se me haría familiar dado que estaba del otro lado del océano de donde había nacido, así que sin más, seguí a Alastair hasta la cocina de aquel lugar. Paris se encontraba detrás de mí, débil, pero ya mejor de cómo había estado durante todo el trayecto, y cuando entramos en la habitación se dirigió a la heladera moderna que contrastaba con todo lo que se encontraba alrededor, dado que la casa y todo en ello era antiguo. Sacó una botella con un líquido oscuro y tambien unos fiambres y el pan. -¿En serio?- le preguntó Alastair y Paris lo miró con cara de pocos amigos. -¿Qué? -¿En serio lo preguntas?- le cuestionó con una de sus cejas alzadas. -Lamento decirte que a diferencia de ustedes soy tan huma

