Paris me rodeó con sus brazos e intentó que caminara a su lado. Me costaba seguirle el paso, después de todo sentía aun un gran dolor en mi cabeza, veía cómo la vista se me nublaba de a veces, quería que todo aquello terminara, pero sabía que de una sola forma terminaría. Saliendo de allí. Gritos. Llantos. Aullidos. Se escuchaba de todo mezclado, como si hubiesen sintonizado una película de terror y una fantástica a la vez. Todo resonaba en mis oídos. Todo. De pronto el agarre de Paris desapareció. Lo perdí. Me giré, para encontrarlo a un par de metros de mí, con alguien prendido de su cuello. Sus ojos poco a poco se estaban cerrando. Caí al suelo. No aguantaba más. No podía más. Solo observar. Observar cómo los latidos de su corazón poco a poco iban deteniéndose. Cómo iba

