Cuando llegué al salón varios se giraron a mirarme. No porque fuera alguien importante allí ni por asomo, sino porque desde el mismo día que había llegado y desde el mismo día en que todos supieron de donde venía, nadie se acercaba a mi lado y si lo hacían, créanme, no era para hacerse amigos. Paris me había explicado grandes cosas antes de ingresar en el colegio. Una de ellas fue, que no podía confiar en nadie y menos aún si sabían de qué familia provenía, aunque fuera simplemente un convertido, palabra la cual no me alagó en lo absoluto. Tambien había que agregar a todo aquello que no solo vampiros convertidos iban allí, sino tambien vampiros pertenecientes a alguna línea original. Sorpresa fue la que me llevé cuando una de mis compañeras de clase, solo tenía apenas cinco años y ya

