Todo el cuerpo me dolía y eso que solo me la había pasado sentado en el suelo de la habitación alrededor de un jodido círculo hecho con tiza blanca. Las manualidades de Paris eran excelentes, lástima que solo era capaz de hacer un perfecto y redondo círculo. Abrí lentamente los ojos y miré con cara de pocos amigos a Paris que se encontraba frente a mí con los brazos cruzados sobre su pecho, como casi todos los días en que los abría. Contemplé luego la tiza que se encontraba a unos pocos metros de mí, en el mismo lugar donde él la había dejado. -En serio crees que esto va a funcionar- le pregunté ya cansado mientras intentaba levantarme. Sentía cómo si un elefante de trecientas toneladas hubiese paso sobre mi cuerpo. Me sentía exhausto y no solo físicamente, sino tambien mentalment

