-¿Tienes todo?- preguntó Alastair cuando llegamos a la entrada del inmenso colegio en el coche fúnebre (aclaro era una limusina, pero era tan jodidamente grande que me recordó a un coche fúnebre, además era n***o), que más que colegio parecía un jodido castillo rodeado de bosque y naturaleza. Una sonrisa falsa se instauró en mis labios. -Si abuelo- le contesté sin quitar mi sonrisa y sin dejar de mirarlo con cara de pocos amigos. Él simplemente se limitó a encogerse de hombros, después de todo, se estaba deshaciendo de mí como todo el mundo. ¡Bravo! -No me estoy deshaciendo de ti- me dijo cuando estuve dispuesto a tomar la manija para poder abrir la puerta, me giré levemente a mirarlo, y observé que me contemplaba con sus ojos grises fríos y calculadores- Solo estoy impidiendo

