No sabía en qué momento me había quedado dormido, tampoco si había perdido la consciencia sin siquiera darme cuenta, pero cuando apenas abrí los ojos, los recuerdos llegaron como una catarata que no paraba de rebobinar una y otra vez en mi cabeza la imagen de Nicklauss y como… se había ido. -Al fin despiertas- comentó una voz que me resultó sumamente familiar que provino de mi lado izquierdo, donde tambien se encontraba la gran ventana, por donde ingresaba una cantidad de luz considerable. Supuse que era ya el mediodía o pasados un poco de él. Giré mi rostro para ver a la persona portadora de aquella voz que más odiaba en el mundo en aquel momento. Lo vi parado frente a mí, evitando que la luz diera en mi pecho. Me quité las sábanas que me cubría el cuerpo y de un solo movimiento,

