La puerta de la habitación se abrió, dejando a la vista a la última persona que quería ver en aquel preciso momento. Alastair. -¿Qué… hice?- le pregunté sin quitar la vista de él. Alastair solo se limitó a mirarme de reojo y a sacar ropa del armario antiguo que había frente a la cama. Como si estuviera todo lo más normal del mundo. ¿Por qué incluso en una situación como aquella era un completo imbécil? -Sí que tienes por lo menos un poder- comentó mientras se quitaba la remera que llevaba puesta, la cual recién en aquel momento me percaté de que estaba casi completamente manchada de un color marronoso. -¿Qué dices? ¡Dime que es… esto!- le dije mirando de reojo en cuerpo de la mujer a mi lado. -En verdad que eres capaz de bloquear tus propias acciones que no puedes soportar- bu

