Capitulo V

683 Palabras
La subida por el ascensor era bastante tenebrosa, sin hablar del silencio podíamos oír el respirar del otro. Tratábamos de distraernos, y no mirar la puerta. En eso el ascensor se detuvo en el segundo piso, un piso completamente abandonado, de los cuales se decía que la presencia paranormal era la más fuerte de todos, empezamos a contar nuevamente y volver a presionar el 7. Mientras subíamos escuchábamos una especie de risilla, con un leve ¡Chau! de fondo, el 3 y 4 piso no eran la excepción, pero según los peores era el 2, el 5 y el 6, al llegar al 3, se podía ver luces apenas visible y justo al otro grupo de voluntarios, pálidos, subiendo del segundo cruzando toda la planta para llegar a las escaleras que conectaban el tercero al cuarto piso. Mientras uno maldecía bajo ¡El que diseño estás escalera debe tener un espacio ganado en el infierno! ¿Quien se le ocurre escalones de granito? Dios mio, donde le erremos tendremos pase directo a conocer a San Pedro, encima estrechas cae uno y caemos todo como en pinos de bowling, ya me imagino al fantasma del diseñador gritando ¡Strike!. Aquel comentario aligeraba las tensiones mientras nosotros subíamos al cuarto que la luz era mucho más visible y habia un poco más de personal, pero ese la luz blanca hospitalaria seguía siendo tétrica, daba la sensación de que en cualquiera algún espectro saldría asustarnos. En eso la voz de los voluntarios se hizo risible —¡Si me muero aqui ¿Que dirán la personas? «Entre el tercero y el cuarto se ve el fantasma del Grinch rodar por las escaleras» Debí disfrazarme de elfo, antes de esta cosa verde peluda, malhumorada. En eso nos topamos justo y ellos no saludaron mientras seguíamos al quinto piso. —Claudia, yo te extrañe mucho. Te juro que muchas veces intenté llamarte, pero no quería que me vieras en mi peor momento. Yo... —Sergio intentaba hablarme a pesar de tener su cabeza de reno al reves, y yo temblar como una hojita con mis ojos tapados. —Al terminar aquí hablaremos más tranquilos. En eso aquel falso piso nos distrajo mire un poco era un espacio entre el cuarto y el quinto como una caja rectangular entre los pisos, tamaño puerta del ancensor, con algunas tablas en él, el distraernos no nos dio tiempo para prepararnos para el quinto piso que sin duda era también tenebroso, bastante tenebroso, una sensación de que algo nos asustaría era terrible. En eso vimos como la sombra del grupo se iba por las escaleras, pero justo escuchamos su charla y estaban recién apareciendo desde el cuarto ¡Sabes si muero vengan a visitarme, pero bien vestidos o los juzgare desde el más allá! Seguía aquel tipo disfrazado del Grinch. Ahora sí nos habíamos asustado un montón, al subir al sexto la tensión aumento, si a los segundos se trabo para luego empezar a subir nuevamente, al pasar por el sexto este estaba tapado por ladrillos, como sino quisiera que viéramos lo que en ese piso había. En eso las voces se escuchaban en el piso ¡No me toques el hombro que me asusto! Eso el ascensor ahora seguiría hasta el septimo, una vez allí el ambiente cambio, el piso diferia un montón de los otros 6, por lo que salimos y nos incorporamos a este, una sala donde había dos sofás color marrón cobrizo, y una ventana apuntando a los jardines internos. En eso antes de bajar vimos un hombre bajar las escaleras, muy rápido. Los voluntarios subieron, por lo que la voluntaria en el ascensor los saludo y reto ¡Deben tener cuidado recién bajo un señor mayor con lo estrecho de la escalera, pueden provocar un accidente! —¿Qué señor si acá no paso ni un alma aparte de las nuestras? La voluntaria quedó helada, el silencio se hizo presente y se prefirió no hablar del tema. Lo importante era que llegamos y debíamos hacer la buena acción que era alegrar el día de los pacientes. Continuará
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