Capítulo 1

1578 Palabras
Un día antes del accidente… Desde el momento que Kristina se levantó de la cama se dio cuenta de que su prometido estaba en la cocina, sin embargo, estaba completamente desnuda porque en la noche anterior había tenido una noche llena de placer y sexo. Sin embargo, eso para nada iba a borrar todos los problemas que había tenido con su exnovio, como si las cosas se fueran a solucionar de la nada. Entonces lo primero que hizo fue hacia el baño de su habitación, mientras que ella desde su interior estaba esperando que su novio le hiciera el desayuno, a pesar de que la mayoría de sus decisiones fueran porque él le costaba conseguir empleo. Algo que no tenía justificación porque tenía los papeles, pero les entregaba las carpetas a las demás personas como si eso era una opción en su vida. Igual Kristina, mientras se daba su ducha, estaba pensando con la cabeza fría todo lo que tenía que hacer. Es decir, cualquier persona en siglo 21 podía conseguir empleo de cualquier manera, incluyendo online porque era la gran moda en estos tiempos. Pasar más tiempo con su mascota, usar dispositivos personales o simplemente no tener que desplazarse son algunas de las ventajas que los usuarios latinoamericanos ven en la modalidad de trabajo en casa que se disparó, este 2020, por la pandemia del nuevo coronavirus. En definitiva, “la mayoría de las ventajas giran en torno a la búsqueda de nuevas oportunidades de enriquecimiento personal fuera del trabajo, ya que lograr ese equilibrio entre la vida laboral y personal se vuelve aún más importante”. Poco después, luego de que Kristina se terminaba de vestir, se fue para la sala de su casa para desayunar, pero grande fue su sorpresa al ni siquiera encontrar a su prometido. Sin embargo, ella se imaginó que tal se fue a buscar trabajo, aunque le molesto enseguida que no dejara ni siquiera una nota. Así que lo primero que hizo cuando apenas abrió la nevera fue preparar un par de panes rellenos de queso, igual para ella no importaba si no le dejaba comida hecha. —Hasta cuándo va a aprender este hombre que debe dejarme al menos un mensaje en su teléfono—hablo con ella misma para luego terminar de comer. Luego de hacer eso, se puso a limpiar la casa mientras que ponía algo de música en su pequeño Smart TV de última generación. El único ingreso que tenían por el momento era la pensión mensual que Kristina recibía de parte de su padre porque ella era la única heredera de su testamento, sin embargo, estaba cansada de pedirle a su chico que buscara empleo. Y como si fueran poco, su madrastra y hermana la odian, pero ellas no pudieron hacer nada a pesar de que apelaron varias veces esas declaraciones. En la vida de Kristina, ese fue la semilla de odio en la mala relación que estaba teniendo con ellas. Poco después de hacer todo lo que te tenía que hacer, Kristina aún no sabía nada de su prometido, incluso lo intento llamar, pero la verdad no le contesto ni por equivocación. Sin embargo, cerca del mediodía ella se dispuso a hacer el almuerzo, dejando sus preocupaciones a un lado porque nada de eso iban a servir en ese tipo de momentos. Luego de sonar la puerta de su casa, ella se dio cuenta de que alguien había entrado tratándose de su prometido. Desde el punto de vista de este chico, Kristina era un poco especial para su relación, sin embargo, también tenía pocos nervios por la fecha de su matrimonio con esta mujer, sin olvidar mencionar que aún no había conseguido trabajo. Quizás eso para este hombre era demasiado frustrante, pero esta mañana volvió a salir sin conseguir nada. Aunque nadie lo crea, está demasiado cansado por esta situación. —Sabes otra vez no pude conseguir trabajo—fue lo primero que le dijo su prometido a Kristina mientras que ella terminaba de preparar la comida. —Ni siquiera te preocupes por eso, simplemente es que algo tan sencillo que no puedes hacer, pero si cualquier otra persona extraña te pide un favor créeme que sales corriendo para hacerlo—ella aquí hizo una pausa en sus palabras para irse a la sala—Nada más te pido que busques trabajo porque lo vamos a necesitar algo que no te importa. Por eso lo único que hizo su prometido en este momento fue sentarse en el diminuto sofá que estaba en su casa, pero no tenía la energía para seguir discutiendo con su futura esposa. Esta pareja se había conocido desde hace dos años, incluso el padre de Kristina antes de morir, les dio su bendición para que se pudieran casar bajo el peso de la ley. Pero para Kristina quería que conseguirá rápido cualquier trabajo, a pesar de que su prometido había sacado sus papeles y licencia para trabajar en cualquier empresa conocida, todas las vacantes estaban completas. Sin embargo, no podía hacer nada más que llamar a su mejor amigo, pero siempre le decía lo mismo que tenía que hacer o que no podía hacer nada por él. Aunque el verdadero punto de quiebre fue cuando le llego al teléfono de Kristina una notificación acerca del banco porque al parecer su prometido utilizo su tarjeta para comprar algo, pero no tenía ni siquiera la bolsa o paquete acerca de eso. Por eso, nuestra protagonista fue a enfrentar a su prometido dejando todo lo que estaba haciendo en la cocina. —Dime ¿A dónde fuiste esta mañana?—le pregunto ella mientras que él evadía todas sus preguntas. —No tengo ni idea acerca de que estás hablando ¿Qué te pasa?—dijo intentando hablar con su prometido. —Por favor hasta cuando siempre con lo mismo, si no fuera porque tengo dinero junto a nuestra casa, casi me puede comer el cuento de que te andas viendo con otra mujer porque no te dé la gana de conseguir empleo—esas fueron las palabras que iniciaron una discusión que lo iba a cambiar todo. —Si claro porque no sabía que tienes que ser mi mamá porque déjame decirte que el dinero que tienes lo puedo usar también—luego respiro un poco—entonces cuál es tu problema porque andas haciendo un drama tonto por nada. Esas palabras fueron la gota que derramo el vaso, porque ni siquiera el derecho de decirle todo eso como si fuera algo que no debía molestar. —Si claro, lo que digas, pero estoy demasiado cansada para decirte que busques empleo porque como dicen mis amigas, más bien deberías hacerlo por tu cuenta, pero como tus padres siempre te andan consintiendo que puedo hacer. Por un momento, su prometido se quería levantar para darle una tremenda cachetada por todo lo que estaba diciendo, aunque estaba demasiado cansando para hacerle algo. —Mira Kristina no tienes por qué casarte conmigo, no te quiero retener aquí, solamente quiero tener una tarde paz y tranquilidad. Y si gasto tu dinero es porque necesito comprar algunas cosas, eso es todo—le decía siguiendo su prometido, sin embargo, no lo estaba escuchando más porque lo único que quería hacer ella era irse. Luego, junto con un abogado, exigiría todos los derechos de su casa porque no iba a permitir que un hombre haga lo que quiera con su dignidad, como si no valiera nada. Entonces Kristina tomo la decisión ir al cuarto para empezar a recoger todo lo que pudiera de su ropa y algunas de sus cosas porque quería irse, estaba cansada de aguantar la misma situación de siempre. No podía esperar tres años más hasta que su prometido pudiera tener un trabajo, por eso metió todo eso en su maleta de forma desordenada para luego irse con todo eso a su carro. Para ella, iba a extrañar un poco la casa, pero tenía que hacerlo, aunque por dentro el corazón le dijera que debía quedarse y hablar este tema desde otro punto de vista. Sin embargo, en el momento que salió de su habitación se dio cuenta de que su prometido estaba parado, algo preocupado cuando vio a Kristina junto a la maleta. —Acaso me piensas dejar solo, sabes que esa no es la solución correcta. Si te vas, estoy seguro de que te vas a arrepentir de todo eso—le dijo él demasiado desesperado porque no quería que se fuera. Para él eso fue un golpe demasiado bajo porque no quería dejar ir a esta mujer, a pesar de todos sus errores la seguía amando desde el primer día, sin embargo, se dio cuenta de que no podía detener a Kristina hiciera así cualquier cosa. —¿Entonces como crees que me siento?—en ese momento este chico golpeo la mesa—he hecho todo lo posible para buscar todos los días, sin embargo, la economía siempre complica todo. Fue en ese momento que escucho sus últimas palabras para que luego ella saliera de ahí para siempre porque la verdad era lo único en estas semanas, aparte de tener sexo por las noches. Mientas que su prometido, lo único que podía hacer era apagar el televisor y ponerse a hablar con su mejor amigo todo lo que había pasado. Sin embargo, cuando volviera a ver a Kristina se iba a disculpar con ella para reconciliarse con la mujer que amaba.
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