Desde el punto de vista de Cecilia ¡Harper! Esa traidora. Esa espía. Esa tarada insoportable. Un día de estos va a acabar conmigo. Sebastian estaba plantado en medio de mi sala como si fuera una bomba a punto de reventar—y con ello, destruir esa delgadísima línea que yo me había matado por mantener entre mi vida personal y la profesional. Solo de verlo, ya se me aceleraba el corazón. Pero bueno, si algo siempre se me ha dado, es disimular mis emociones. Me recompuse, puse mi mejor sonrisa zen y me giré hacia Harper. "Harper, qué considerada eres," dije con una dulzura empalagosa que despedía veneno por todos lados. "De verdad, gracias mil, querida amiga..." Voy a enterrarte viva esta noche. Harper prácticamente se desinfló con mi sonrisita asesina, levantand

