La vi alejarse, espalda erguida, tacones golpeando el suelo con ese ritmo firme que ya conocía. Una sonrisa me rozó los labios, automática. Se evaporó antes de alcanzarme de verdad. Cuando dobló la esquina, lo único que sentí fue el frío. Carraspeé y levanté el teléfono. "Evelyn." "Sebastian. Sobre lo que mencionaste anoche... que Vance y yo estableciéramos ese contacto para ti. Nos respondieron esta mañana, pero... Vance cree que deberías mantenerte alejado. No son precisamente gente de brunch dominical, y, siendo sinceros, nos preocupa. Eres muy importante para nosotros. No queremos que te metas en líos." "Sé lo que estoy haciendo", dije. "Pero gracias por avisar." Dudó un segundo. Luego su tono se volvió más suave. "Está bien. Pásate esta noche. Ya lo tenemos t

