Sinopsis:
Giokook jugaba con sus amigos, los tres reían y hablaban de su futuro.
- Yo seré un gran empresario, seré el más poderoso. - YoonAh sonrió con orgullo de sí mismo y recibió un golpe en la nuca.
- Yo seré el mejor, recuerda que soy el favorito de papá. - su hermano gemelo le sacó la lengua y sonrió en grande.
- Y yo me casaré con mí Noona, tendremos muchos hijos y seremos felices. - los hermanos dejaron de pelear para reír de su mejor amigo.
- Kookie eso no pasará nunca, Noona es muy grande para ti. - SyuMin reía con las mejillas rojas.
- La edad no importa, seré el mejor novio. - Giokook seguía sonriendo con la esperanza de algún día lograrlo.
- Kookie en serio, Noona jamás estará contigo, eres solo un niño. - YoonAh negaba con la cabeza tratando de hacer entrar en razón a su menor.
- Puedo esperar unos años para crecer más. - dijo Giokook con un brillo en sus ojos.
- ¿Y crees que Noona no crecerá también? Ella crecerá el doble que tú. - SyuMin dejó de reír y miró con pena al menor.
- Pero...tal vez algún día, le gustes a Noona. - Giokook sonrió al ser apoyado por uno de sus amigos.
- Si, yo... - dejaron de hablar cuando la madre de Giokook interrumpió la conversación.
- Su nana vino por ustedes, Kookie ya llegó Rya, te espera en la sala. - los gemelos saludaron a Giokook antes de irse junto a la madre del mencionado.
El pequeño Giokook sonrió en grande, sus mejillas se tornaron rojas y las palmeó para que dejen de tener calor.
- Mí Noona llegó. - susurró y sintió su corazón latir con fuerza.
A pesar de tener diez años, se sentía cautivado por el encanto de su Noona.
Esa chica que lo cuidaba cada tarde, cada noche y desaparecía por las mañanas.
Para Giokook era como un hada mágica que desaparece al amanecer.
- Kookie... ¿Cómo estás hoy? - y ahí estaba ella, sonriéndole en grande mientras con su mano acariciaba su cabello.
- ¡Noona! - gritó el pequeño niño dando un salto hacia ella, enredó sus pequeños brazos en el cuello de ella y la abrazó.
- Veo que alguien tuvo un buen día. - susurró la chica y correspondió al abrazo.
- Vamos a jugar.Noona. - dijo Giokook tomando la mano de su futura esposa, en su mente imaginaba la bonita pareja que serían.
Los besos que ella le daría, así como sus padres se besaban.
Giokook era muy inocente, solo quería besos de su Noona y muchos abrazos.
Pero el paso del tiempo cambia a las personas y también los pensamientos.
Es así que al llegar a su adolescencia, Giokook solo desea a su Noona.