Baja su mirada en cuanto le respondo e intenta soltar mi mano. – ¿Por qué nos estamos hiriendo de esta manera? –acerco mi rostro al suyo. –Eres y siempre serás el amor de mi vida, y sé que yo el tuyo, ¿Verdad? –Amaro, por favor. –dice con voz ronca, hace el intento de acercar su rostro al mío, termina por bajar su cabeza un poco. –Sabes que no puedo hacer esto, ¿Verdad? –Pero lo quieres, ¿O me equivoco? –paso a tomarla de la cintura con prisa, haciendo así que termine sentada a horcajadas sobre mí. –Tú lo quieres, así como yo lo quiero y necesito –su pecho es un vaivén debido a que su respiración se dificultad por esta cercanía. –Bruna, dejemos de evitar lo que queremos... –intenta alejarse, pero se lo impido encarcelándola desde su cintura, mi nariz se posa en su pecho, acaricio mient

