Las yemas de sus dedos, índice, medio y anular acarician mi silueta de lado, mi cabello cae en ondas sobre mi pecho, las velas colocadas en la habitación le dan un aura muy íntima a la madrugada, pero todo es gracias a la falta de electricidad, por la repentina tormenta que se ha desatado en la ciudad. Mis ojos cerrados, mi cuerpo sintiéndose liviano y en calma, su respiración muy cerca de mi rostro, el olor a vino, el olor a su perfume por toda la habitación. Acomodo más mi cabeza sobre la almohada bajo de mi cabeza, como si deseara que su perfume se impregnara en mí. Abro mis ojos, lo observo, una barba corta que adorna la mitad de sus mejillas y su mentón, sus ojos oscuros me miran fijamente. Hacia tanto tiempo que anhelaba ver esa mirada a mi lado, ver sus labios formando una sonris

