En el camino hice todo lo posible porque Mica no diera vuelta, se negaba rotundamente a traerme donde cada vez estamos cerca, mi móvil no dejaba de sonar al igual que el de ella, evité todas las llamadas hasta que los chicos se dieron por vencidos y no llamaron más. Estamos por llegar a uno de los puertos, mismo que por la fachada en la distancia es claramente un puerto abandonado, estoy por pedirle a Mica que retorne, pero ya estamos cerca y siento esa jodida necesidad de continuar. Mica comienza a disminuir la velocidad, mis manos de pronto se ponen temblorosas y las de Mica, bueno, esas están de ese modo desde que salimos del apartamento. Tomo varias bocanadas de aire hasta lograr calmarme, pero se me hace muy imposible el hacerlo, no sé si esto es una buena idea o qué, pero lo único q

