Amaro Martin. Le observo desde la esquina de mi habitación, estoy sentado en el sofá, con un vaso de ese vodka que traía en sus manos y en la otra un cigarrillo. ¿Qué diablos ocurrió? ¿Por qué estaba tan mal? ¿Cómo es que termino de esta manera? Me doy un sorbo del líquido transparente en mi vaso de vidrio, luego una calada a mi cigarrillo y no aparto la mirada de la rubia que está entre las sabanas de mi cama y dormida plácidamente. Después de haberlo hecho en el baño, le ayude a darse un baño, no dejaban de correr lagrimas por sus mejillas, hacia bastante que no tenía a esa Bruna que se sentía pequeñita y llena de tristeza, esa que no hace más que llorar y llevar dolor en todo su cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. – ¿Qué está pasando Bruna? –digo en un susurro. – ¿Que te está hi

