El fastidioso tocar de la puerta me alarma, me despierto exaltado y al abrir mis ojos noto que ya es de día, al ver el reloj sobre la chimenea me doy cuenta que esta por ser las once de la mañana, me levanto con prisa, no hay rastro de nadie, ni voces ni un jodido ruido, ¿Acaso se han marchado las chicas y Bruna? El tocar de la puerta continua y yo entre profanidades pido que esperen, me tropiezo con la alfombra y logro estabilizar mi caminar, me estiro un poco y con un bostezo brotando de mis labios abro la puerta. Una maleta es lanzada dentro de mi departamento y unos brazos me rodean y unas piernas se cierran en mi cintura. – ¡Mi querido amigo! –la voz de Dallas alta y escandalosa se escucha en todo el departamento. –No puedo vivir un día sin ti, ¡No puedo! –lo bajo de mis brazos y e

