Don Me sonreía con picardía, mis esfuerzos por no mirar sus pechos saliéndose de su pequeño brassier eran inútiles. Me acerqué. —Sabes que tengo pareja y además estoy en líos gordos ahora, si ves las noticias… —Porque veo las noticias estoy aquí. Debes estar angustiado y preocupado y yo solo quiero ayudarte. Créeme, pasé por algo igual a finales del año pasado. —Supe. —Tu novia no es de este medio, pero aunque lo fuera, parias por lo mismo. Yo pasé por eso, aunque fue peor, mi esposo si me estaba engañando aún. Con la hermana de mi mejor amiga —volteó la cara haciendo un gesto de desagrado. —Lo siento. —Ya no importa, a veces me duele pero haber sido tan ilusa, no los cuernos. Me acerqué más y quedé justo frente a ella. —Debemos irnos. —Nos vamos a ir, claro que sí. Se colgó de

