—¿Por qué tú no me rechazas? —preguntó entre lágrimas, recordando cómo Owen prácticamente la había dejado a su suerte, preocupándose más por él mismo. ¿Por qué no lo veía? ¿Por qué no abría sus ojos y se daba cuenta de la verdad? —¿De qué hablas? —Austin llevó a Renata hasta el sofá y se sentó con ella en sus piernas. Tenía que tranquilizarla para que pudiera decirle lo que realmente le pasaba. —Deberías huir. Solo te traeré problemas y malos ratos, como el de hace rato. —Bajó la mirada y continuó llorando. Austin negó con la cabeza; Renata estaba malinterpretando la situación, y él estaba seguro de que no sería así. —¿Qué problemas? Ahora más que nunca necesitas que alguien te cuide. —Austin empezó a acariciarle la espalda para calmarla, mientras ella trataba de reprimir sus sentimi

