El sonido de la cámara hizo que Renata se diera cuenta de la presencia de Austin, y sonrió cuando el último disparo se escuchó, aunque luego puso mala cara, aunque no podía dejar de sonreír ante la sorpresa. —Austin... —lo llamó con gracia—. ¿Qué haces? No estoy presentable. —Siguió sonriendo. Blake dejó de lado la cámara y se acercó a ella, dándole un casto beso en los labios. Fue imposible no derretirse ante todos sus encantos. Renata se sorprendió y abrió los ojos cuando recordó que tenía un pay en el horno y que, de seguir con lo que estaba haciendo, se quemaría. Lo sacó rápidamente y lo puso sobre la isleta para que se enfriara. Austin miró con sorpresa de dónde venía tan exquisito aroma. Se veía delicioso, al igual que la bella mujer que lo había preparado. —¿Eso era lo que olí

