POV IGNACIA Desde el momento en que empecé a hablar, me di cuenta de que Silvestre tenía razón. Contar lo que llevaba dentro fue como quitarme un peso de los hombros, una liberación inesperada. Me sentí más ligera, como si las palabras hubieran despejado un poco el caos que habitaba en mi mente. En ese instante, le agradecí en silencio. Solo había estado ahí, escuchando, sin juzgar ni interrumpir, dándome justo lo que necesitaba. Sonreí para mis adentros al pensar que, por primera vez en mi vida, estaba dándole la razón a alguien más. ¡Qué irónico que fuera ahora, en este momento! Pero así es el embarazo, te cambia por completo. Los días están llenos de emociones intensas. Un segundo estás riendo como si la vida fuera perfecta, y al siguiente, las lágrimas no se pueden contener. ¡Pobres

