—¿Qué sucede, Ericka? —pregunta Laura, ante mi invitación a comunicarle una idea que ha llegado a mi mente. —Necesito que lleves a Mónica a algún lugar, quizás al apartamento o algo y así, para yo poder estar con Fernando unos minutos a solas. —¿Qué quieres con eso? Sabes que ella no se quiere despegar de él ¿Cómo le convencería? —No lo sé, eres bastante creativa ¡Busca la forma! Por favor, necesito hablar con él —le ruego. —Veré lo que puedo hacer. Algo se me ocurrirá. —Saludos hermosas damas —Marcus se nos une. —¡Oh, Marcus, que sorpresa que estés aquí! —exclamo. —¿No esperabas verme? —No es eso, es que no pensé que estarías pendiente de Fernando. —No es de él de quien estoy atento. Increíblemente todavía no pierde la fe. Un hombre que podría tener lo que desee y sigue pendient

