¿Qué hacer cuando la familia no te quiere ni te apoya?

4241 Palabras
¿Qué hacer cuando la familia no te quiere ni te apoya? En momentos complicados de nuestra vida es cuando más agradecemos el apoyo de nuestra familia. Aunque a veces, en vez de su cariño, lo que podemos recibir de la familia es una actitud distante y rechazo por su parte.  Sentirnos rechazados por nuestra familia es difícil pues no la elegimos, y a la vez, son la primera referencia que tenemos en la infancia. Mi familia me ha decepcionado Seguramente esperabas más de ellos. Buscas ese amor que nunca te dieron y has visto que es una situación complicada porque tienes una herida emocional profunda. Puede ser que incluso sientas mucha rabia hacia ellos. Primero necesitas conocer las causas y entender por qué habéis llegado hasta este punto. Algunas veces la vida nos pone a prueba. Pero no hay que ponerse en el peor lugar. Lo mejor es ver las cosas con perspectiva antes de tomar cualquier decisión respecto a vuestra relación.   Muchas veces ignoramos el poder de comunicar nuestros sentimientos. ¿Has probado a hablar con ellos sobre cómo te sientes? Si te sientes solo y decepcionado, debes afrontarlo y decirlo claro. Hablar con calma de la situación y empezar a trabajar en ello para empezar un acercamiento, es un buen principio. Pero si ellos no escuchan, el problema ya no es tuyo, es de ellos. ¿Por qué mis padres o mi familia no se preocupan por mí? Esta es una duda que podemos tener si sentimos que nuestra familia no nos presta atención. En ese momento puedes sentir que la familia no te quiere ni te apoya causando desapego emocional. Puede ser que tus padres hayan vivido infancias dolorosas o difíciles y que tampoco hayan recibido el amor que tu necesitas. Es por eso, que a veces, los padres no pueden dar ese amor que reclaman los hijos. Porque a ellos tampoco se lo dieron sus propios padres. A veces mendigamos el amor que no obtuvimos de nuestros padres por eso, es importante trabajar la autoestima. Esto nos permitirá empoderarnos y ganar esa seguridad que no adquirimos en nuestra infancia. La autoestima, ayudará a poder conversar con tus seres queridos en una posición de tú a tú y poder afrontar la situación de forma adulta.   Recuerda que depender de los demás no es una solución, pero recibir el afecto y amor que tanto anhelamos es el primer paso para salir adelante. Este afecto lo podemos recibir de otras personas de referencia o de nuestros amigos. Del mismo modo, debemos aprender a cuidar de nosotros mismos. Y sobre todo, tener en cuenta que la única compañía que siempre tendremos será la nuestra.  En mi casa no me quieren, es más me rechazan Otra duda o pensamiento que puede asaltarnos es pensar que en casa no nos quieren. Esto es habitual si convivimos con nuestros padres bajo el mismo techo. Si no recibimos su atención o afecto, es posible que nos sintamos rechazados en nuestra propia casa.  Ante este tipo de situación, se aconseja encontrar una zona segura dentro de nuestro hogar. Un lugar donde tengamos intimidad y donde sentirnos libres y comprendidos. Habitualmente, este espacio será nuestra habitación. Por lo tanto, hacerla nuestra zona de confort en casa nos permitirá sentirnos mejor en ella y por consiguiente, relacionarnos mejor después con las personas que tenemos a nuestro alrededor, en este caso, la familia.  Algo común en estos casos es sentir ira y rabia, también podemos sentir una profunda tristeza. Cuando no tenemos la cercanía de nuestros padres, nuestra respuesta emocional es evitativa o destructiva. Por lo tanto, la depresión y la violencia pueden acabar aflorando.  A veces, la familia la construimos por el camino, con las personas que nos vamos encontrando más allá de nuestros orígenes.  Es normal sentirse frustrado y manifestar este tipo de emociones ante la indiferencia de nuestros padres. Incluso pensar que no merece la pena seguir adelante. Y es que, algunas veces se ha llegado a relacionar la depresión con el desapego emocional y la falta de habilidades sociales.  Desde pequeños, aprendemos a socializar de inmediato en familia y practicamos esta capacidad día tras día. Si no lo hemos aprendido durante la infancia, en la etapa adulta no tendremos herramientas para construir buenas relaciones personales. Algo que puede alejar a la persona de la sociedad. Me siento solo sin familia ni amigos Los seres humanos tenemos la necesidad de relacionarnos con otras personas por instinto y naturaleza. Somos seres sociales. Aunque existen individuos que no necesitan tanto del apego emocional de familiares o amigos. A pesar de ello, todos necesitamos un círculo cercano en el que apoyarnos. Si no lo tenemos, podemos sentirnos solos.    La soledad puede originarse por varias razones. Por una percepción errónea de nuestra propia realidad o por la falta de vínculo con personas cercanas. En este caso, es necesario trabajar sobre estas dos sensaciones para encontrar una solución y mejorar la situación.   Si por el motivo que sea sientes que no tienes amigos para salir, puedes plantearte dar el primer paso. Proponer planes interesantes a tus más allegados o encontrar nuevas personas en un ambiente en el que te sientas cómodo.  Consecuencias emocionales de sentir que la familia no te quiere ni te apoya El núcleo familiar debe ser un espacio seguro en el que sentirse apoyado cuando las cosas no van bien y un espacio donde poder celebrar, cuando salimos exitosos de algo. Aunque es posible que no sea así o no lo sea tanto como quisiéramos. Rabia y frustración por querer a una familia diferente Puede darse el caso en el que sientas rabia, tristeza y frustración porque te gustaría que tu familia fuera diferente. Es algo totalmente normal si te sientes abandonado y solo al ver que tu familia no está ahí cuando realmente la necesitas.  Tristeza llegando incluso al vacío emocional Cada familia es distinta. Algunas tienen una relación muy fuerte y se ayudan en todo lo posible. Otras por el contrario no se apoyan entre sí, causando en algunos miembros de la familia tristeza llegando incluso al vacío emocional. En psicología hablamos de familias aglutinadas y desligadas.  Sentir que no encajas en ningún lugar Esto puede llevarte en muchas ocasiones a sentir que no encajas en ningún sitio, repercutiendo en otras relaciones no solo familiares. Entre otras consecuencias de sentir que nuestros padres no nos quieren, podemos experimentar las siguientes secuelas: Baja autoestima y autovaloración Notar que nuestros padres no nos atienden nos afecta directamente en la forma de valorarnos a nosotros mismos. Esto afecta directamente a nuestra autoestima, provocando que Dificultad para gestionar las emociones Es necesario poder manejar nuestras emociones ya que, si son demasiado intensas, podemos generar una situación desagradable para los demás o ponernos en estados poco deseables. Falta de empatía y desapego emocional Si existe falta de amor en nuestra infancia, lo más probable es que proyectemos el desapego emocional y la despreocupación que hemos recibido en nuestras relaciones futuras.Si no empatizamos con las emociones de los demás, no las sufriremos. Necesidad de reconocimiento Además de estas secuelas psicológicas, se pueden dar otras como la necesidad de reconocimiento. Las personas necesitamos ser valoradas y sentirnos parte de un grupo. Algo fundamental para un crecimiento emocional sano.    “La aceptación nos hace estar en paz con nosotros mismos y nos permite mirar hacia nuestro presente con tranquilidad“.   Cómo vivir y seguir adelante si tu familia no te apoya Vivir con el apoyo familiar no depende de nosotros. Por más que queramos, no podemos decidirlo ni tampoco controlarlo.  El Distanciamiento emocional es una opción Si la familia no nos ayuda y nos hace daño, lo mejor es ser consciente de ello y decidir si el distanciamiento puede ser una opción beneficiosa. Reconocer que la familia no nos hace bien emocionalmente es el primer paso. Es algo complicado y esta decisión puede aterrarnos, pero es necesario. Pon límites y no sucumbas a la manipulación. Debes cambiar la forma de ver la situación para seguir adelante. El perdón te libera y te permite hacer tu vida Hay que dejar atrás emociones como el odio y la ira. Aunque te hayan hecho daño, lo importante es saber perdonar. No podemos vivir con esa carga toda la vida. De ahora en adelante, practica la aceptación, vivirás más tranquilo. Hay muchas formas de expresar cariño y amor Muchas veces la familia no es la que tenemos si no la que escogemos. Tu familia pueden formarla aquellas personas con las que te sientes más a gusto. Rodéate de quien siempre está ahí apoyándote pase lo que pase. Hay muchas maneras de expresar el cariño y puedes hacerlo de la manera en la que te sientas más cómodo.  Por tanto, será importante, encontrar personas con las que sentirse arropado de la misma forma que lo haría nuestra familia. Ahora ya eres adulto ¿cómo quieres vivir tu vida?  Es importante pensar qué actitud tomarás a partir de ahora. Hay muchas cosas que no controlamos, pero esta sí es una de ellas.  Conocer qué opinan los demás sobre nosotros nos ayuda a conocernos y valorar nuestras cualidades. A parte de tus propósitos e intenciones, debes tener claro cómo vas a empezar a vivir. Pensar cómo quieres enfrentar aquellas situaciones desagradables o incómodas que pueden presentarse.   Aunque si no puedes recibirlo de los demás, busca ese reconocimiento en ti mismo. Al principio, será un ejercicio difícil saber identificar y reconocer nuestras cualidades, pero valdrá la pena en un futuro.  También comenzar a aceptar las cosas buenas y sobre todo malas que nos trae la vida. No se trata de realizar un sobreesfuerzo y aceptar lo malo tal y como viene. Si la familia no te quiere ni te apoya, aprende a valorar y agradecer lo que te dieron y sigue adelante. Al menos te dieron la vida, y con eso puedes emprender tu camino para vivirla con energía. Cambia tu forma de afrontarlo. No sin antes encontrar qué actitudes pueden ayudarte a conseguirlo. Pregúntate, ¿cómo quieres vivir tu vida? Y emprende tu camino desde aquí.  La familia puede ser un gran apoyo, puede ser el pilar sobre el que construir una personalidad sana y segura, la familia puede elevar tu autoestima hasta niveles insospechados y puede alumbrar lo mejor que hay en ti.   Pero eso no pasa siempre...   De hecho, son las familias, los seres mas queridos y mas cercanos, los que provocan los mayores fracasos, son el foco de los mayores conflictos y son la maquinaria perfecta para la creación de traumas.   La familia que no "eliges", la que esta ahí cuando naces y que con suerte se multiplica llenando tu existencia de acompañantes que como tú, inician sus días a tu lado con el único propósito de competir y zancadillearte una y otra vez.   Son los hermanos los que iniciaran una lucha sin tregua por la atención y el amor paternal, tratando de unificar el foco de atención sobre si mismo, restando en tamaño tu parcela de cariño y provocando el rechazo. En la familia existen multitud de formas de rechazo y de cómo propiciar que este desemboque.   Por regla general si destacas en el núcleo paterno filial, estarás provocando que tus hermanos se conviertan en enemigos, estos aprovecharan cualquier tropiezo para utilizarlo a su favor y desviar la atención paternal, y comenzar una campaña de desprestigio sistemático, que de cómo resultado tu exclusión y posterior rechazo.   Una vez se dan las pautas necesarias para que la exclusión sea efectiva, tu familia tratara por todos los medios que cualquier gesto de proximidad, sea malinterpretado, rechazado y desviado del foco de atención progenitora.   Toda esta campaña de rechazo ira inevitablemente acompañada de una sistemática y cansina cantinela de despropósitos dirigidos sibilinamente hacia tu persona, con el fin de tratar de fabricar un enemigo global de la familia, un integrante que de permitir su reentrada, provocaría el desmembramiento de el resto de sus integrantes y por ende, la desintegración, provocando el miedo y la inseguridad paternal, instalando en la mente de los progenitores la ilusión de que es mejor estar tuerto que ciego y justificar así la ausencia de uno de los miembros.     El mayor desencadenante del rechazo es la envidia.   Destacar sobre el resto o simplemente, no llegar a desarrollar una personalidad gregaria, y ser por contra independiente y seguro, desencadena la peor de las tormentas políticas en el seno de cualquier familia.   La mayoría de las veces los progenitores actúan de llama, que hace que esa mecha prenda, marcando diferencias y mostrando constantes comparaciones entre los distintos hijos, provocaran que estos activen sus mecanismos de defensas mas primarios y luchen de la forma mas sangrienta y agresiva por la atención del progenitor.   Esa aprobación que calma a la fiera, la mano en el lomo que tratan de conseguir a toda costa, mostrando una constante, infinita e insaciable necesidad de atención paternal.   Esto es muy antiguo, desde Caín y Abel, los conflictos familiares se han ido refinando hasta lograr dramas difíciles de superar, vidas marcadas y traumadas, por un rechazo familiar, por un tratar de ser uno mismo, por tratar de formarte y forjarte en un ser completo e independiente, chocas con las aspiraciones parasitarias del resto de los miembros y termina por provocar la salida forzada del núcleo. Una vez este rechazo y la exclusión es mas que palpable, una vez han logrado que la atención sea desviada y seas etiquetado como la causa de todos los desvelos paterno filiares, el único camino que te queda es el que tu mismo te construyes.   Ya demostraste ser independiente y capaz de volar por ti mismo, ya dejaste patente que tu necesidad de dosis paternal era baja, pues es ahora cuando tienes que demostrarlo. Por suerte no te hacen falta y demuestras desenvolverte perfectamente en el mundo sin la necesidad del visto bueno de ninguna figura paternal, que te de la palmadita en la espalda y te diga lo bueno que eres. Estás solo, física y literalmente solo, ahora es cuando debes demostrar lo que vales, aunque esto no te supondrá ningún esfuerzo, porque en tu interior ya lo sabes.   Te enfrentas al mundo y este te hace reverencias, es fácil que la vida te sonría, pero que jamás logres contestarte muchos de los porqués que rondan tu cabeza, es fácil que esas preguntas nunca sean contestadas, porque básicamente el ego de las personas impide que reconozcan sus errores, desde luego esto es lo normal.   Rectificar y pedir perdón es un esfuerzo titánico en aquellos que sus carencias le impiden ver sus dones y reconocerse autores de una conspiración domestica.       Aunque trates de realizar periódicos acercamientos, lo único que obtendrás, será la visión de su indiferencia y sus anchas espaldas al marcharse, todo esto no se aclarará hasta que deba aclararse, aquí es solo cuestión se sentarse a esperar que los acontecimientos se suceden y los ojos se abran.   Este tipo de rechazos solo los cura el tiempo, pueden que pasen décadas, pero tarde o temprano se terminaran desencadenando unos acontecimientos que pongan todas las cosas en su sitio. Cuando el rechazo procede directamente de los progenitores, sin que exista influencia externa, es debido a que estos suelen tender a fabricar un reflejo de si mismos en sus hijos y tratan de moldearlos a su imagen, rectificando esos errores que propiciaron que no lograran realizarse a si mismos, pero los hijos suelen tener sus propios planes y su propia personalidad, lo que provoca el conflicto y el posterior rechazo.   También se suele dar el caso de que es el hijo el que se convierte en maestro de sus propios padres, este con su personalidad y su forma de desenvolverse en el entorno, provoca que los progenitores se queden sin argumentos y queden anulados por su propia progenie lo que es un ataque a su autoestima y ala figura de poder que representan y provoca el consiguiente rechazo como consecuencia directa. Sobrevivir al rechazo depende en gran medida de dosificar tu necesidad de aprobación paternal, superar la soledad y crearte el entorno en el que construir tu propio oasis familiar, en el que crear un buen clima y evitar repetir los errores que propiciaron el aborto tardío de tu entorno familiar original.   Es difícil asumir el rechazo, desde pequeños se instala en nuestro subconsciente que tus padres son tus guías, tus maestros, tu coraza y quedarte desnudo y desprotegido, es un licor verdaderamente amargo, muy difícil de tragar, pero evidentemente no imposible.   Todos en mayor o menor medida han sufrido algún tipo de rechazo familiar.   La familia no es perfecta no es para nada una garantía de éxito y esta en nosotros el deber de enfocar debidamente cada situación y saber reconocer el conflicto y tratar de solucionar en la medida de lo conscientes que seamos del mismo. Con las familias toxicas no existen soluciones estándar, cada familia es un universo en continua eclosión y el parto de las posibles soluciones, para por concienciarnos del papel que jugamos en cada una de las situaciones que se desencadenan alrededor nuestro.   Parar y recapacitar en el mejor aliado que tendremos, no dejarnos llevar por la corriente, evitar participar en el drama en la medida de lo posible y tratar de rectificar aquello que podamos ser participes y coautores.   Quizás no eres el rechazado, pero inconscientemente estas participando en un proceso inquisitorio, repasa y revisa tus acciones y trata de curar esas situaciones en las que fuiste el actor principal.   Tampoco es recomendable tomar el papel de victimas.   Este rol es la peor solución a cualquier problema que surja en una familia, ser responsables, maduros y conscientes, asumir aquello que provocó tu desacertada acción y rectificarla es el mayor síntoma de consciencia y madurez que conseguirás desarrollar en tu vida... La familia puede ser un gran apoyo, puede ser el pilar sobre el que construir una personalidad sana y segura, la familia puede elevar tu autoestima hasta niveles insospechados y puede alumbrar lo mejor que hay en ti.       Pero eso no pasa siempre...       De hecho, son las familias, los seres mas queridos y mas cercanos, los que provocan los mayores fracasos, son el foco de los mayores conflictos y son la maquinaria perfecta para la creación de traumas.       La familia que no "eliges", la que esta ahí cuando naces y que con suerte se multiplica llenando tu existencia de acompañantes que como tú, inician sus días a tu lado con el único propósito de competir y zancadillearte una y otra vez.       Son los hermanos los que iniciaran una lucha sin tregua por la atención y el amor paternal, tratando de unificar el foco de atención sobre si mismo, restando en tamaño tu parcela de cariño y provocando el rechazo.   En la familia existen multitud de formas de rechazo y de cómo propiciar que este desemboque.       Por regla general si destacas en el núcleo paterno filial, estarás provocando que tus hermanos se conviertan en enemigos, estos aprovecharan cualquier tropiezo para utilizarlo a su favor y desviar la atención paternal, y comenzar una campaña de desprestigio sistemático, que de cómo resultado tu exclusión y posterior rechazo.       Una vez se dan las pautas necesarias para que la exclusión sea efectiva, tu familia tratara por todos los medios que cualquier gesto de proximidad, sea malinterpretado, rechazado y desviado del foco de atención progenitora.       Toda esta campaña de rechazo ira inevitablemente acompañada de una sistemática y cansina cantinela de despropósitos dirigidos sibilinamente hacia tu persona, con el fin de tratar de fabricar un enemigo global de la familia, un integrante que de permitir su reentrada, provocaría el desmembramiento de el resto de sus integrantes y por ende, la desintegración, provocando el miedo y la inseguridad paternal, instalando en la mente de los progenitores la ilusión de que es mejor estar tuerto que ciego y justificar así la ausencia de uno de los miembros.                 El mayor desencadenante del rechazo es la envidia.       Destacar sobre el resto o simplemente, no llegar a desarrollar una personalidad gregaria, y ser por contra independiente y seguro, desencadena la peor de las tormentas políticas en el seno de cualquier familia.       La mayoría de las veces los progenitores actúan de llama, que hace que esa mecha prenda, marcando diferencias y mostrando constantes comparaciones entre los distintos hijos, provocaran que estos activen sus mecanismos de defensas mas primarios y luchen de la forma mas sangrienta y agresiva por la atención del progenitor.       Esa aprobación que calma a la fiera, la mano en el lomo que tratan de conseguir a toda costa, mostrando una constante, infinita e insaciable necesidad de atención paternal.       Esto es muy antiguo, desde Caín y Abel, los conflictos familiares se han ido refinando hasta lograr dramas difíciles de superar, vidas marcadas y traumadas, por un rechazo familiar, por un tratar de ser uno mismo, por tratar de formarte y forjarte en un ser completo e independiente, chocas con las aspiraciones parasitarias del resto de los miembros y termina por provocar la salida forzada del núcleo.   Una vez este rechazo y la exclusión es mas que palpable, una vez han logrado que la atención sea desviada y seas etiquetado como la causa de todos los desvelos paterno filiares, el único camino que te queda es el que tu mismo te construyes.       Ya demostraste ser independiente y capaz de volar por ti mismo, ya dejaste patente que tu necesidad de dosis paternal era baja, pues es ahora cuando tienes que demostrarlo. Por suerte no te hacen falta y demuestras desenvolverte perfectamente en el mundo sin la necesidad del visto bueno de ninguna figura paternal, que te de la palmadita en la espalda y te diga lo bueno que eres.   Estás solo, física y literalmente solo, ahora es cuando debes demostrar lo que vales, aunque esto no te supondrá ningún esfuerzo, porque en tu interior ya lo sabes.       Te enfrentas al mundo y este te hace reverencias, es fácil que la vida te sonría, pero que jamás logres contestarte muchos de los porqués que rondan tu cabeza, es fácil que esas preguntas nunca sean contestadas, porque básicamente el ego de las personas impide que reconozcan sus errores, desde luego esto es lo normal.       Rectificar y pedir perdón es un esfuerzo titánico en aquellos que sus carencias le impiden ver sus dones y reconocerse autores de una conspiración domestica.                   Aunque trates de realizar periódicos acercamientos, lo único que obtendrás, será la visión de su indiferencia y sus anchas espaldas al marcharse, todo esto no se aclarará hasta que deba aclararse, aquí es solo cuestión se sentarse a esperar que los acontecimientos se suceden y los ojos se abran.       Este tipo de rechazos solo los cura el tiempo, pueden que pasen décadas, pero tarde o temprano se terminaran desencadenando unos acontecimientos que pongan todas las cosas en su sitio.   Cuando el rechazo procede directamente de los progenitores, sin que exista influencia externa, es debido a que estos suelen tender a fabricar un reflejo de si mismos en sus hijos y tratan de moldearlos a su imagen, rectificando esos errores que propiciaron que no lograran realizarse a si mismos, pero los hijos suelen tener sus propios planes y su propia personalidad, lo que provoca el conflicto y el posterior rechazo.       También se suele dar el caso de que es el hijo el que se convierte en maestro de sus propios padres, este con su personalidad y su forma de desenvolverse en el entorno, provoca que los progenitores se queden sin argumentos y queden anulados por su propia progenie lo que es un ataque a su autoestima y ala figura de poder que representan y provoca el consiguiente rechazo como consecuencia directa.   Sobrevivir al rechazo depende en gran medida de dosificar tu necesidad de aprobación paternal, superar la soledad y crearte el entorno en el que construir tu propio oasis familiar, en el que crear un buen clima y evitar repetir los errores que propiciaron el aborto tardío de tu entorno familiar original.       Es difícil asumir el rechazo, desde pequeños se instala en nuestro subconsciente que tus padres son tus guías, tus maestros, tu coraza y quedarte desnudo y desprotegido, es un licor verdaderamente amargo, muy difícil de tragar, pero evidentemente no imposible.       Todos en mayor o menor medida han sufrido algún tipo de rechazo familiar.       La familia no es perfecta no es para nada una garantía de éxito y esta en nosotros el deber de enfocar debidamente cada situación y saber reconocer el conflicto y tratar de solucionar en la medida de lo conscientes que seamos del mismo.   Con las familias toxicas no existen soluciones estándar, cada familia es un universo en continua eclosión y el parto de las posibles soluciones, para por concienciarnos del papel que jugamos en cada una de las situaciones que se desencadenan alrededor nuestro.       Parar y recapacitar en el mejor aliado que tendremos, no dejarnos llevar por la corriente, evitar participar en el drama en la medida de lo posible y tratar de rectificar aquello que podamos ser participes y coautores.       Quizás no eres el rechazado, pero inconscientemente estas participando en un proceso inquisitorio, repasa y revisa tus acciones y trata de curar esas situaciones en las que fuiste el actor principal.       Tampoco es recomendable tomar el papel de victimas.       Este rol es la peor solución a cualquier problema que surja en una familia, ser responsables, maduros y conscientes, asumir aquello que provocó tu desacertada acción y rectificarla es el mayor síntoma de consciencia y madurez que conseguirás desarrollar en tu vida...  
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