—Pase lo que pase aquí estaré amor —Dijo dándome apoyo emocional.
Asentí y después de reconciliarnos fui a casa decidida a contarle todo a mi madre.
Ya era hora.
Y justo la encontré cenando con mi hermana y mi padrastro, genial.
—Hola Ly, pensé que vendrías más tarde. —Dijo maravillada.
—Madre, tenemos que hablar.
—¿a qué viene esto? —Dijo confundida.
—Solo quiero una conversación de madre a hija —Le sonreí tranquilamente.
Tengo miedo de lo que pueda pasar esta noche, así que es mejor sonreír y darle una buena cara a las cosas ¿No?
—Después de comer, iré a tu habitación y come un poco te ves pálida —Dijo regañándome.
—Si madre —Dije yendo a la cocina y tomando mi comida.
//
Mientras estaba pensando en cómo decirle a mi madre esto, pensaba en miles de cosas, como… ¡Hey madre! ¡tengo novia!
O, Bueno mama, ya tienes nuera.
Ah, eso no, se oye muy feo.
Creo que mejor tiene que salir natural, si planeo las cosas esto será desastroso. No he sido buena hablándole a mi madre.
Respiro e intento de calmarme, como rápidamente la cena de macarrones que ella hizo y le escribo a agnes.
—No quiero ser dramática, pero en este momento estoy sudando frio.
—¿Por qué o qué? —Escribió de una vez —¿En qué problemas te has metido?
—En nada, luego te llamo —le terminé de escribir y entro mi madre.
Esta me miraba confundida y con cierto humor.
—No me habías llamado para hablar desde que te pelaste el pie —dijo riéndose —¿Acaso te lo pelaste?
—¡No mama! Es otra cosa —dije nerviosa.
—Okay, habla.
—Bueno, es que… ya estoy en una relación —Dije sin más y sin pensar.
Mis nervios estaban a flor de piel y no sabía cómo actuar, estaba nerviosa.
—Pero eso esta excelente, por fin necesitabas un hombre en tu vida —Dijo muy contenta. —Quiero conocerlo, estoy muy contenta ¡Tráelo mañana mismo para cenar! —Dijo levantándose emocionada queriendo saltar.
Oh… un hombre… sí, claro.
Ya veo las expectativas de mi madre.
—Bueno, con respecto a esto —Dije nerviosa —No es un hombre… —Le sonreí incomoda.
—¿Qué? —Se confundió una vez más —¿de qué me hablas Ly?
—Bueno, es que es una chica. Tengo una novia —Dije nerviosa.
Su sonrisa se borró por un segundo y luego se rio a carcajadas.
—Esto debe de ser una broma —Se rio más —Si claro, mi hija es lesbiana —Se rio más.
Traté de poner mi cara más seria, ya me incomodaba la actitud de mi madre. Mi nerviosismo se acaba de esfumar.
—¿No es una broma? —Dijo mirándome serio.
Todo se quedó en un silencio que yo diría un silencio sepulcral.
—No mamá. No es una broma. —Dije rompiendo el silencio.
Su cara se convirtió en una de enojo y frustración sobre todo. Estaba ya preparándome mentalmente para lo que venía, podría esperar todo de ella. No le gustó la idea.
—¿Me ves cara de estúpida? ¡Lo que dices son estupideces e idioteces! ¿Te he criado yo acaso para que seas una asquerosa maricona? —Dijo gritando y me dio una bofetada.
La mire con cara de asombro y de enojo, yo también me enoje bastante.
—¿Me golpeas solo porque amo a una mujer? ¿¡No deberías de estar feliz por mí!? —Le grité más.
—¡Me avergüenzas como madre! ¡no me darás nietos! ¡Quería lo mejor para ti! —Dijo con rabia. —Dañaste nuestra familia. ¡Gasté tanto dinero en tu educación para nada! Tenias que casarte con un hombre gringo y darme nietos, ser una persona normal.
—Que hipócrita eres… Así que es eso… solo quieres quedar bien con la sociedad machista de mierda que es nuestro pais —dije casi al llorar —Me hiciste estudiar algo que odio, sabiendo que mi pasión era ser azafata. ¡No quiero seguir tus sueños estúpidos madre! ¡Yo quiero decidir por mí misma! ¿No pensaste en mí? ¿No pensaste en lo que yo quería? ¿crees que quiero ir a presumirle a todos en dominicana que estoy prosperando solo porque tengo un esposo de ojos azules?
—No todo en la vida se trata de sueños, tienes que despertar, mientras estés en esta casa harás lo que yo diga y punto. Soy tu madre y tienes que obedecerme. Termina con esa chica y quítate esa mierda que tienes en la mente. —Dijo enojada. —Tu no sabes lo que quieres, solo eres una mierda.
—Yo me quedaré con ella y seré azafata aunque no quieras. —Dije enojada.
—¡Lárgate! ¡lárgate entonces! ¡Recoge tus cosas y vete de aquí inservible de mierda! —Grito eufórica.
—¿Qué son esos gritos Margaret? —Dijo mi padrastro y mi hermana entrando.
—Me voy —Dije aguantando mis lágrimas.
No recogí ninguna cosa salvo que mis papeles, mis datos personales, solo necesitaba mis datos. Ya no quería estar en esta casa, me di cuenta de la escoria que es mi madre. Tomé mi celular y un abrigo.
Gracias por todos estos años, madre.
Vale estaba llorando porque veía como recogía mis papeles bruscamente.
—¿Por qué te vas Ly? —Dijo llorando.
—Nos veremos pronto, son cosas de adultos —Dije y le di un rápido abrazo.
La impotencia me recorría el cuerpo y no sabía cómo actuar, mi mente estaba bloqueada. Caminé hacia la puerta dándole una última mirada a mi madre, esta me miraba con enojo. Y salí para nunca más volver.
Oí uno que otro llanto de parte de ella, un llanto muy hipócrita de su parte. Yo solo tomé el taxi y me senté a llorar.
—Agnes, por favor recíbeme en tu casa, te contaré todo allá. —Dije sollozando.
—Pero que pasa ¿Qué tienes? —Dijo alterada.
—Espérame en la puerta —Y colgué.
Mi madre no acepta mi orientación s****l. Le doy vergüenza.
¿Cómo es posible que haya convivido con una manipuladora de mierda?
¿Cómo no me di cuenta antes que solo me usaba para satisfacer su ego?
¿Cómo fui tan estúpida?
No sabia como sentirme ante esto, mi mama era todo para mí, ahora tengo dudas, no la volveré a mirar como antes.
Llegué a la casa de Agnes y esta me esperaba en pijama en su puerta, salí del taxi y le pagué como pude.
—Mi amor mira como estas —Dijo mirando mi estado.
Me dejé caer en sus brazos llorando y desfallecí en llantos. Que mi madre muestre su abierta repulsión hacia mi me tiene en shock.
Entré a su casa y me senté en el sofá acongojada, los brazos de Agnes me fortalecían. Mi mente estaba nublada y solo quería llorar hasta dormir. Agnes no se despegaba de mi lado y eso hice, lloré hasta dormir. No puedo creer que mi madre me haya utilizado para su beneficio.
//
Me levanté con un dolor de cabeza de los mil demonios. Mientras esto pasaba, noté que aun estaba en el sofá y Agnes estaba a mi lado, despierta, viendo un poco de tele.
—Hola mi amor —Dijo acariciándome —¿Cómo te sientes?
—Me duele la cabeza —Dije tratando de sentarme.
Ella se levanto y fue a buscar algo, cuando vino la ví con dos pastillas y agua.
—Toma, ibuprofeno para el dolor. —me sonrió. —Son las 3am. Pero no importa.
Las tomé y ella se sentó a mi lado.
—¿Puedo saber que paso? —Dijo preocupada.
—Bueno —Respiré hondo. —Pasa que mi madre me echo de casa.
—¿Por qué? —Dijo sorprendida.
—Por querer decidir sobre quien quiero ser. Sabes que te comenté en una ocasión que quiero ser azafata y ella no quiere. Además de que no acepta que sea lesbiana y no acepta que yo te ame. —Dije sin ganas. —Ella quería que sea una psicóloga, casada con un gringo y tener muchos hijos, ese no es mi sueño. Es el sueño de ella.
—Ly… no puedo creerlo. —Dijo abrazándome. —No me digas que renunciaste a ella solo por mí, no debiste —Dijo lamentándose.
—No Agnes, no solamente es por ti. Ella me tenía manipulada, quería que hiciera todo lo que ella no pudo y ¿para qué? No vale de nada que me use como títere, ella y yo somos distintas. —Dije mirándola a los ojos.
—Eres muy valiente amor, aquí estoy para poder darte apoyo siempre. Quédate conmigo —Me abrazó.
Luego de esto nos levantamos y subimos a su habitación, que a partir de ahora seria la nuestra. Tomé una pequeña ducha para alivianar mi cuerpo y me di cuenta de que no tenía ropa.
—Agnes —La llamé —¿Me podrías prestar ropa? —Le dije en cuanto llego.
—Si, mañana iremos de comprar, no te preocupes puedes dormir con mi ropa interior —Dijo dejándomela en el lavamanos.
—Vaya que romántico —me reí.
Terminé de bañarme y me puse su ropa interior, que constaba de un simple panty y una corta blusa de algodón. Salí de ahí y entre a la cama.
—Te ves sexi —Dijo agnes riéndose —Tu pelo rizado es adorable.
Ella empezó a besarme y a tocarme un poco los senos.
—Agnes… sabes que no estoy aun lista —dije riéndome.
—Lo sé, cuando lo estés gozarás como nunca —Se rio. —te amo, Ly, eres todo lo que siempre quise.
—Yo también te amo Agnes, no me arrepiento de decirte que sí. Ya vamos a tener un año juntas —También la besé.
Después de un poco de caricias, nos dormimos acurrucadas.
//
Ya en la mañana, me desperté siendo besada por agnes, de verdad me había sorprendido lo cariñosa que se había vuelto después de que acepté ser su novia. Era su lado mas dulce que me encantaba.
—Buenos días mi princesa ¿Lista para el super día de compras que tenemos hoy? —Dijo emocionada.
—¿Aun sigues trabajando para el onlyfans? —Pregunté curiosa.
—Ya hablamos de eso Ly, cuando encuentre un trabajo estable voy a dejarlo. —Dijo besándome las mejillas —no te pongas celosa.
—Claro que lo estoy, hombres ven tu cuerpo y yo ni siquiera lo que tocado bien —Me reí.
—Es que tu no quieres, la única razón del porque no hemos hecho el amor es porque dices que no estás lista y yo lo respeto. —Dijo muy segura —Y ve a bañarte, apestas.
—Oye —me quejé riéndome.
Estar con Agnes no estará mal después de todo. Me aseo y bajo a la cocina. Ahí esta el desayuno preparado y agnes está fregando.
—Ya veo lo bueno de la vida de casada —Dije sin pensar, imaginándome casada con Agnes algún día.
—¿Casada? —Se rio —Admítelo, ya quieres tenerme en tu cama.
—Ya dormimos juntas, muchísimas veces —Dije irónica.
—Se que quieres lo otro —Lo dijo en un tono más sensual.
Me senté a comer su desayuno y bromeamos durante todo el rato. Luego dejamos todo listo y salimos de compras.
Y bueno, mas que compras, caminamos bastante buscando las cosas que nos gustan y bueno, mi gusto de ropa no era diferente al de agnes, aunque era solo un poco mas rellenita que ella, casi nos llevábamos un poco de medidas.
Compré lo necesario y me puse a pensar en que necesito buscar un trabajo pronto si pienso vivir con Agnes indefinidamente. Creo que debería de ir a solicitar trabajo de azafata. Mientras le dábamos vueltas a centro comercial, mucha gente no evitaba mirarnos, ya que andábamos agarradas de la mano y sonrientes como dos niñas pequeñas. Entre veces, agnes me abrazaba y me daba pequeños besos pero sabía que solo lo hacia para que los hombres no me miren, es muy territorial. Miré mi cabello color chocolate, estaba creciendo, aunque lo tenia hasta el cuello. Debería de estilizarlo un poco.
—Oye preciosa, te tengo una sorpresa… —Dijo muy contenta —Pero primero vamos a arreglarte el pelo, para que te sientas regia y empoderada, como la hermosa reina que eres —Dijo agarrando mi mano y llevándome a un salón cercano.
Ahí plancharon mi pelo, me lo hidrataron y bueno, probé un nuevo look, ahora tenia el cabello liso recto, hasta el cuello, mejor estilizado y en color n***o, me parezco a la Selena Gómez JAJA. Como agnes no tenia casi cabello, ella opto por rizarlo un poquito y tenia unos rizos muy tiernos y se puso un tinte color castaño, así como yo lo tenía.
Ambas estábamos divinas.
—¿y cual es la sorpresa? —Dije cuando por fin nos sentamos al comer al McDonald´s
—Prepárate que mañana nos vamos a DisneyLand.
—¿A DisneyLand? —Dije sorprendida.
—Si, ¿no has ido antes? —Pregunto curiosa.
—No —Me reí nerviosa —¿Por qué iremos a Disney?
—Solo quiero disfrutar de unas merecidas vacaciones románticas con mi novia en el lugar “mas feliz” entre comillas e infantil del mundo. Anda, di que sí.
—Acepto —Dije emocionada.
Agnes me da sorpresas y más sorpresas, estaré bien en sus manos. Ya nada me faltará. Mientras hablo con ella animadamente no evito mirar de reojo a la puerta y ver que mi madre entra por ella.
Oh no.