—Vanessa… mi amor no puedo creer que estés aquí. — dijo el aun en shock. —Dime que no es un sueño por favor. —Realmente estoy aquí, te lo prometo. — le aseguro ella con cariño, sus ojos se llenaron de lágrimas, ella tampoco podía creer que eso estaba sucediendo. Y él no estaba lejos de eso, por sus mejillas caían grandes lágrimas de emoción, los dos chicos se habían imaginado múltiples de veces el momento de su recuentro, pero no se imaginaban lo sentimental que seria. En ese momento ambos sin poder evitarlo saltaron encima del otro, él la cargó mientras no paraba de llorar con ella en sus brazos. Con ella cargada en sus brazos, ya que no la podía soltar, entro con ella a la casa y la sentó en el sofá, para luego el sentarse a su lado, solo podía besarla, mirarla y abrazarla. Él no

