Los dos chicos salieron de la biblioteca con unas pocas bolsas llenas de libros que les faltaron por leer, así que se los llevaron para poder terminarlos en casa, él le aseguro a ella que cuando terminaran de leerlos, él se encargaría de devolverlos a la biblioteca, Eduardo tomo las dos bolsas que llevaba Vanessa, para ayudarla. —Déjame ayudarte. — ofreció él con una sonrisa mientras tomaba las bolsas con su mano derecha, tomando así con su mano izquierda la mano de ella. —Gracias amor. — dijo ella un poco sonrojada. Los dos jóvenes caminaron calle abajo para llegar a la casa de Eduardo, pero de pronto comenzó a llover, los dos chicos se miraron confundidos, cuando salieron no había ni una pequeña señal de lluvia, Eduardo tomo más fuerte la mano de Vanessa, para luego ambos ech

