El sol entraba por la ventana de la sala, Eduardo y Vanessa aún estaban plácidamente dormidos en el sofá del cálido hogar, se habían quedado toda la noche ahí durmiendo, no se levantaron ni una sola vez durante toda la noche, los dos chicos estaban muy cansados por el día que habían tenido anteriormente, así que levantarse no era uno de sus planes, hasta que el tono de un celular resonó por las paredes de la sala. —Oye revisa tu teléfono, creo que está sonando. — le susurro Vanessa a Eduardo mientras se revolvía entre las mantas. —Estoy seguro de que no es el mío. — respondió él soltó un pequeño gruñido. Vanessa frunció el ceño, si no era el celular de Eduardo ¿entonces de quién era el teléfono que sonaba? Toco su bolsillo y pudo darse cuenta de que era el suyo, se incorporó rá

