NORA Después de una hora aproximadamente en la casa de Miguel, había hecho mi café, habita tomado una manta que estaba en el sofá y estaba leyendo un libro cuando escuché la puerta abrirse. Ya estaba más calmada y lista para escuchar por lo que su aparición fue en un buen momento. – Ya me encargué de todo Snowie, traje tu auto y lo estacioné frente a mi casa. Apenas me vio soltó aquello con una voz nerviosa, su mano fue hasta su nuca rascándola en una clara señal de timidez y nerviosismo. – Hice un poco de café, puedes tomar un poco antes de hablar. Soltó un suspiro sentándose al lado mío, dejé mi taza sobre la mesita de centro y acomodé mi cuerpo para quedar frente a él. Miguel miró a todos lados menos a mí, esto pasó por unos segundos. En todo ese tiempo no dije nada, quería darle

