NORA Todos los dioses murmuraron, algunos asustados, otros tenían curiosidad en su rostro. Solo los que vivieron en esa era terrible podían dar fe de lo terrible que era Cronos y ahora estaba libre. Mi cuerpo y el de Themis poco a poco se estaba volviendo uno, sentí cómo la mano de Themis se levantaba, pero no era como una sensación de saber que estas en el cuerpo de otra persona y tu solo eres una espectadora, era más bien como si tu poseyeras ese cuerpo y tu hicieras esas acciones. A mi espalda apareció una gran balanza plateada, la balanza de la verdad. Ambos lados estaban perfectamente balanceados. Alineé mis manos y en el espacio de ellas salió un brillo haciendo que segundos después aparezca un corazón plateado el cual fue flotando hasta quedar sobre uno de los platillos de la bal

