– ¿Ubicarme? Parece que ustedes han olvidado su posición, se las recordaré como una mera formalidad. Sí, soy la consejera, pero soy la misma justicia, la misma verdad, yo actúo más arriba que ustedes. Son ustedes los que deben ubicarse. Parece que el reinado está podrido y necesita ser juzgado. Nemi…te necesito… Lo último fue dicho en un susurro. Themis y yo estábamos decididas. Teníamos una misión y lo haríamos, quisieran los reyes o no. De la nada apareció Némesis flotando al lado de Themis. Miró con asco y desdén a los reyes, luego volteó y miró con adoración a Themis, y, por ende, a mí también. Como siempre, Némesis habló mentalmente. – “Hermana, ¿qué necesitas? Di lo que sea y yo con gusto lo cumpliré.” – Yo, Themis, diosa de las leyes, la voluntad y la justicia divina, estoy junto

