- Narra Harald - Nos habíamos ido al nuevo refugio después de haber interactuado algunas palabras con Dominik Russell. Estuvimos atentos de que no nos siguieran, dimos muchas vueltas por el pueblo para evitar que supieran a dónde nos dirigimos. Aunque era un pueblo, poseía hoteles que prestaban buenos servicios. No eran cinco estrellas para un hombre como Dominik y yo, sin embargo, ambos sabíamos perfectamente que debíamos ser discretos en algunas ocasiones. No solamente por ser perseguido por otros mafiosos que son nuestros enemigos, sino que principalmente por la policía. Ellos eran nuestros enemigos número uno y nosotros como los principales líderes de las familias más mafiosas de toda Escandinavia, debíamos ser más precavidos con ellos. Cuando regresamos de buscar a Dominik,

