Tus hijos... Están bajo mi poder

1819 Palabras

Retrocedo con cuidado de no hacer ruido, abro la ventana con cuidado y salgo por ahí. Miro a todos lados y no hay nadie, cierro de nuevo la ventana para que no se den cuenta de que había salido por allí. Rodeo la casa y escucho un disparo. Mi corazón comienza a latir con fuerza. Camino descalza hasta la entrada principal y observo que no había más hombres. Solamente habían venido aquellos dos hombres. Me asomo despacio y le hago señas para que hagan silencio. El nieto recibió un disparo en una de sus piernas, la anciana lo tenía entre sus brazos a manera de protección. - No está – menciona el rubio. - ¡Búscala bien! – grita el moreno sin dejar de vigilarlos. Aprovecho la oportunidad que me da al estar de espaldas ante mí, apunto a su cabeza y disparo. El hombre cae de inmediato,

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