- ¿Impresionados? – pregunto. - Si – responden todos. - ¿Cómo...? – Abel de calla. - ¿Cuándo aprendiste a hacer todo esto? – pregunta Harald. - Mi padre fue estricto cuando era una niña, me obligó a aprender todo esto y un poco más – respondo – de nada – golpeo con suavidad su hombro. Regreso a nuestra habitación para tomar una siesta, mientras los hombres se encargan de crear un plan ahora que tenían pistas. Cuando me acuesto, me quedo mirando de lado hacia la ventana. No dejaba de crear imágenes en mi mente sobre tener una familia feliz. - ¿Estás cansada? – me volteo al escuchar a Harald. - No – respondo. Él me observa apoyado en el marco de la puerta sin decir una palabra. - ¿Te quedarás ahí viéndome o harás algo? – pregunto deseosa de él. Él sonríe y entra en la hab

