- ¿Qué es? – pregunté. - Es un perro, parece que está perdido – responde. - Pero si es un cachorro, no debe de tener más de dos meses – lo tomo en mis brazos – ¿cómo ha llegado hasta aquí? – pregunto con curiosidad. - No lo sé, voy a mirar lo que grabaron las cámaras. Así sabremos cómo llegó esta bola de pelos – dice y se va. - Creo que te llamaré manchas – me río. El cachorro a quien he nombrado manchas, tenía un ojo azul y el otro marrón. Su pelaje era n***o con manchas blancas. ¡Toda una ternura! Me siento en el sofá nuevamente con manchas en mis brazos y lo lleno de besos. Hace mucho tiempo que no interactuaba con animales. Por tanto, estaba feliz. - Eres una cosita muy linda – lo beso. - No deberías encariñarte tanto con él – dice Harald. - Pero es muy lindo, ¡Míralo!

