- Narra Lauren - El oficial que tenía aquel tatuaje en su cuello parecía no tener intenciones de irse, eso lo hacía ver sospechoso. - Ya puedes irte Smith, yo me encargo desde ahora – menciona el oficial amable. - Claro, avísame si necesitas algo Muñoz – le sonríe con hipocresía. - ¿Muñoz? – pregunto. - El mismo – responde él. - Oficial Muñoz, sería tan amable de traerme hoja y lápiz, me gustaría dibujar en el tiempo que estoy aquí – expreso sin mostrar sospechas ante el tal Smith. - Claro, lo traeré en un momento – ambos me miran. - Gracias – sonrío. - ¿Podemos hablar un momento? – pregunta el oficial Smith. - Por supuesto – responde el oficial Muñoz. Ambos salen dejándome sola nuevamente, minutos después, aparece un oficial joven y malhumorado con comida y lo que he pedido.

