—¿Para qué? ¿Tú y Mary? Por favor. —Selene se sintió insultada. Ni siquiera había pensado en ellos en absoluto. —No dormí con ella, Selene —dijo Pete, cerrando la distancia entre ambos. Su voz era un ruego mientras se sentaba junto a ella—. Ella me drogó, tomó esas fotos, pero no pasó nada. —Eso es difícil de creer —respondió Selene, cruzándose de brazos, intentando mantener su enojo. —Lo confirmé después de ver la grabación de las cámaras de seguridad. —Pete suspiró profundamente antes de continuar—. Ella quería que pasara, pero seguí diciendo tu nombre. Así que me dejó en paz. Selene miró fijamente al hombre que tenía frente a ella. Su presencia siempre había sido intimidante, pero esta vez su confesión la desarmó. Una vez, lo había amado. Su mundo giraba en torno a él. Ahora, ya no

