—Bien... —El médico evitó dar más detalles. Selene lo sabía. La expresión del doctor solo confirmó sus sospechas. Él se detuvo de repente y abrió una puerta. —¿El laboratorio? —Sí —respondió él, señalando los equipos—. Estos son los equipos que utilizamos. Al acercarse a una herramienta en particular, explicó—: Esto es para la extracción de óvulos del útero. Selene se estremeció. —¿Miedo a las agujas? —El médico sonrió—. Relájate, no toma más de un minuto. Estaríamos entrando y saliendo antes de que te des cuenta. —¿Debería elegir hacerlo? —preguntó Selene, aclarando su duda. —Sí, si lo aceptas —respondió él, luego continuó mostrándole un tubo recolector de esperma—. Aquí es donde el futuro padre deposita su esperma. Selene no pudo evitar reír al ver el movimiento brusco del médico

