Cuatro meses después Paris Zahara A veces por más que nos cueste seguir adelante, por más que nos neguemos a dar un paso al costado, es hora de soltarlo, de dejar de pelear contra la corriente. Debemos pensar con frialdad y sensatez sin importar las heridas y las lágrimas que soltemos. No se trata de renunciar al amor, tampoco de olvidar, sino de no destruirnos por nuestra terquedad, de detener ese nudo en la garganta que asoma con su recuerdo, de sentir ese dolor intenso en el pecho por aferrarnos a lo imposible, a esos sueños perdidos, a ese futuro que solo fue un quizás. Sí el amor verdadero duele, cala hondo en los huesos y en la piel, pero también nos corta la paz, nos deja heridas imborrables y ese sentimiento de vacío incapaz de llenar, esperando que con el tiempo se vuelvan cic

