SCARLETT Las contracciones cada vez eran más dolorosas y constantes. Yo misma tuve que buscar una posición cómoda para prepararme para el parto. Toda esta situación hizo que se me adelantara el nacimiento cuando faltaban unas semanas. Ver al padre en un ataque que podía esperar de él no me iba a ayudar. El sonido de pasos que subían a toda velocidad supuse que era el doctor, pero entró junto con Alonso y un equipo con las caras pálidas y temblando, al igual que el doctor, que tenía sujetados a los hombres de Demian de cada brazo y los estaba soltando. - Señora, ya está el doctor... También le avisé a la madre del Señor para que le haga compañía- Y yo, ¿para qué quería a la madre de Demian si el que tiene que estar es el idiota que estaba ido y en un ataque? No tenía cabeza para pensar

