**DEMÍAN** En sí era hermosa; ahora, vestida con un bello vestido y las joyas, la hacía lucir como lo que era: una reina. Y lo mejor era que era mía, me quería a mí. Yo la podía tocar, yo la podía besar, era mi esposa. Tenía una sonrisa que jamás había visto en ella; se miraba tan linda y feliz que mi corazón se calentaba. La tomé de la cintura y la pegué a mí; quería que estuviera a mi lado, sin ninguna diferencia de espacio. Su olor era tan s****l y adictivo que rozaba mi nariz en su hombro, oliendo de arriba a abajo y dejando besos en el camino. No pude evitar tocar su muslo, apretarlo y acariciarlo. Me estaba desviando del propósito al que íbamos. - Ahora, Demían... deja de tocarme, me vas a desnudar. - Ese era el punto; yo ya quería desnudarla, solo una pequeña probada antes de lle

