Me acomode en su entrada, no podía esperar más, de solo ver ese odio en su rostro más me emocionaba, se lo metí sin piedad, sonreí de satisfacción al sentír lo caliente de su interior. -Que delicia..... Mi esposa eres la mejor-. Por que sentía como si no hubiera tenido sexo durante mucho tiempo, era tan rica sensación con ella . -Sacala imbécil.... Ya no quiero, dejame en paz -. Rei en silencio de sus suplicas, tomé sus piernas y las jale más pegado a mi con brusquedad, que soltó un gemido de dolor. -Te lo iba hacer suave pero creo que mejor será que te lo haga violento....qué te duela hasta que aprendas -. Me iba a empezar a mover cuando tocaron a puerta, con molestia alce mi voz. -¿Que quieres....?, no quiero a nadie molestando -. -Lo siento señor..... Pero su madre esta abajo... Qu

